En el III Congreso Mundial de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores
El envejecimiento en el hogar, uno de los grandes retos a afrontar y donde el Banco de Ayudas Técnicas puede realizar una contribución concreta y eficaz
La participación en el III Congreso de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores nos ha permitido conocer iniciativas impulsadas por municipios, administraciones públicas, universidades y entidades sociales de todo el mundo comprometidas con el reto del envejecimiento de la población. Asistieron representantes de más de 60 países de todos los continentes: desde Inglaterra, Irlanda y Noruega, pasando por Canadá, Brasil y Colombia hasta Brunei, Camerún y Australia, por citar algunos ejemplos.
El congreso ha puesto de manifiesto la dimensión que ha alcanzado el movimiento de Ciudades y Comunidades Amigables promovido por la Organización Mundial de la Salud, así como el importante papel que desempeña Euskadi a través de Euskadi Lagunkoia y de los numerosos municipios que forman parte de esta red.
Desde la Fundación Bultzatu participamos especialmente en aquellos espacios relacionados con la vivienda y los servicios de apoyo comunitarios, ámbitos estrechamente vinculados a la actividad del Banco de Ayudas Técnicas. Además, presentamos un póster sobre nuestra experiencia, que nos permitió dar a conocer el proyecto, intercambiar impresiones con otras organizaciones y recoger valoraciones muy positivas sobre nuestro modelo de especialización y colaboración.
A lo largo de las distintas sesiones pudimos compartir reflexiones sobre algunos de los grandes desafíos que plantea la longevidad, entendida como un fenómeno transversal, donde la accesibilidad, la vivienda, los cuidados, la participación social y los apoyos comunitarios son elementos interdependientes.
Entre los diferentes temas abordados, uno de los mensajes más presentes fue la necesidad de favorecer que las personas mayores puedan permanecer en sus hogares y en sus entornos habituales durante el mayor tiempo posible. Más allá de la accesibilidad urbana o de la oferta de servicios, las experiencias presentadas coincidieron en señalar que la calidad de vida de las personas mayores está estrechamente vinculada a su capacidad para seguir viviendo de forma autónoma en su vivienda y mantener sus relaciones con la comunidad.
Esta reflexión resulta especialmente relevante porque conecta directamente con algunos de los principales desafíos del envejecimiento. Permanecer en el hogar no solo supone disponer de una vivienda adecuada; requiere también apoyos, recursos y soluciones que permitan afrontar las limitaciones funcionales que pueden aparecer con la edad y prevenir situaciones de dependencia.
En este contexto, creemos que el Banco de Ayudas Técnicas puede aportar un valor significativo. Las ayudas técnicas constituyen una herramienta práctica para facilitar actividades cotidianas, mejorar la seguridad, reducir riesgos y mantener la autonomía personal. Son recursos que ayudan a que muchas personas puedan continuar desarrollando su proyecto de vida en su entorno habitual, retrasando o evitando situaciones que podrían limitar su participación en la comunidad.
Otro de los aspectos destacados durante el congreso fue la creciente importancia de las estrategias preventivas. Frente a modelos centrados exclusivamente en la atención a la dependencia, muchas iniciativas apuestan por actuar de manera anticipada, reforzando capacidades y eliminando barreras antes de que aparezcan necesidades más complejas. Esta visión coincide plenamente con la filosofía del BAT y con su objetivo de proporcionar apoyos que favorezcan la autonomía desde las primeras dificultades.
La presentación de nuestro póster nos permitió además compartir esta experiencia con otras entidades y comprobar el interés que despiertan iniciativas que ofrecen respuestas concretas a necesidades reales de las personas mayores. Asimismo, el intercambio de experiencias facilitó la identificación de posibles oportunidades de colaboración y de nuevas vías para dar a conocer el servicio.
También pudimos constatar el interés creciente por iniciativas que fomenten la colaboración entre administraciones públicas, entidades sociales, fundaciones y comunidad, una circunstancia que pone de relieve la aportación del BAT como ejemplo de cooperación entre distintos agentes, complementando la acción pública en el desarrollo de soluciones innovadoras que responden a necesidades concretas de las personas mayores.
Nos volvemos de este encuentro con nuevas ideas, interesantes conexiones y la convicción de que la cobertura de ayudas técnicas forma parte de las soluciones que nuestras comunidades necesitan para responder al reto del envejecimiento. Una contribución discreta, pero tangible, para avanzar hacia entornos más inclusivos, accesibles y amigables para todas las personas.



